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Viernes, 16 Noviembre 2018 00:00

Fintech, la revolución de la banca

¿Cuántas personas llevan su banco en el bolsillo? El simple gesto de realizar pagos con un smartphone, gestionar las cuentas bancarias o, incluso, solicitar un préstamo a través del móvil es algo cada vez más común. El sector financiero se está reinventando para adaptarse al mundo de hoy. Todo esto y mucho más tiene nombre propio: Fintech.

Fintech es un concepto plural. Se trata de una industria confeccionada por distintas organizaciones cuyo uso de las nuevas tecnologías mejora y genera una mayor eficiencia de los mercados financieros. Estas empresas, en cuyo ADN sobresale la innovación por encima de todo, están generando nuevos servicios financieros a través canales de distribución del siglo XXI.

A nivel global están surgiendo proyectos realmente disruptivos con lo que venía siendo la banca tradicional. España no se queda al margen. A pesar de haber padecido severamente las secuelas de la crisis económica, contamos con un sólido ecosistema de fintech. De hecho, España es el sexto mercado de financiación alternativa, moviendo unos 60 millones de euros anuales, lo que despierta enormemente el interés entre inversores de fintech. No obstante, la regulación del Banco de España aún no permite que ninguna plataforma de fintech funcione con licencia bancaria.

Partiendo de la etimología del vocablo fintech (Finance+Technology), las empresas de este nuevo sector se sirven de la vanguardia de la tecnología para ofrecer servicios financieros completamente innovadores. Su esencia se centra en una máxima: facilitar la vida del usuario acelerando y simplificando procesos como solicitar un crédito online, cambiar divisas o realizar un pago, es decir, mejorar la experiencia de usuario. La tecnología es el aliado supremo de cualquier empresa fintech. Además, está generando un cambio profundo en la banca tradicional, introduciendo alianzas y retos para la industria financiera.

 

Principales funciones de las compañías fintech

A día de hoy, las fintech son las intermediarias inteligentes en el sector financiero. Cada día alcanzan nuevas cotas de servicio en el mundo de la banca.

1. Servicios de transacciones

Las transacciones de cualquier tipo son una de las especialidades de las fintech. De hecho es en este pedazo del pastel donde más startups compiten cada año. Ya se trate de pagos nacionales, internacionales, transferencias, divisas, wallets o micropagos, se trata de un negocio realmente rentable, ya que se basa en comisiones y saldos sin necesidad de préstamo.
Esta función estaba monopolizada por las grandes entidades bancarias. Actualmente, algunas fintech son capaces de aglutinar y gestionar las transacciones de una manera sencilla y global. Algunas de ellas ofrecen a sus clientes un espacio donde consultar todos sus saldos y transacciones de forma conjunta. Ofrecer toda la información financiera en un solo lugar facilita exponencialmente al acceso a servicios financieros.
El profundo arraigamiento de los smartphones en nuestra sociedad ha incrementado enormemente el número de fintech que se dedican a pagos ágiles de forma transparente.
Y si a esto sumamos las nuevas directivas, como es el caso de PSD2 en Europa, todo es más fácil. Esta norma es la regulación europea en los servicios de pagos digitales que obliga a los bancos a publicar sus servicios de pagos a terceros vía API.

2. Lending

Uno de los sectores con más crecimiento en aquello que se refiere a volumen de negocio y a propuesta de iniciativas es el de Lending. En realidad estas fintech se centran en la financiación a través de préstamos a través de una red de “crowdlending”. Esta red está compuesta por un conjunto de prestamistas particulares que ofrecen su capital privado a personas o empresas a cambio de algún interés.
En los últimos años están floreciendo importantes startups (como Vaamo o Moneymeets) que se centran básicamente en gestionar y optimizar las carteras de inversión de clientes privados. Su objetivo es utilizar la red para ayudarles a conseguir objetivos cuantiosos de ahorro y, por supuesto, de capital.

3. Big Data

Una de las claves, sin duda, de la evolución de las nuevas tecnologías es la gestión masiva de datos. La avalancha de datos que componen el denominado Big Data asume la captura, gestión y procesamiento de datos para optimizar el funcionamiento de una compañía. El uso correcto de Big Data permite una toma de decisiones adecuadas para establecer estrategias beneficiosas. Muchas empresas de fintech hacen uso del Big Data para obtener una ventaja competitiva crucial: idear nuevos productos y servicios personalizados en tiempo real para sus clientes.En realidad una fintech procesa de forma exhaustiva la información y el comportamiento de los usuarios para conocer a la perfección sus necesidades. Esto se utiliza para implementar mejoras inmediatas, generando un engagement sólido del usuario con la marca. Así se mejora la reputación y la lealtad de los clientes. El Big Data permite, además, generar nuevas oportunidades de negocio hasta entonces desatendidas por la banca tradicional.

4. Asesoramiento financiero

En este campo, la fintech están revolucionando literalmente la banca personal y privada. El asesoramiento financiero y la gestión de patrimonios se contemplan a través de plataformas que prestan estos servicios, gestionando servicios, organizando consejos, ofreciendo consejos cercanos, incentivando el ahorro o el gasto.
La inteligencia artificial aplicada en este contexto, está permitiendo tener soluciones ya disponibles como los roboadvisors, complejas aplicaciones de software que basándose en algoritmos de trading y gestión de carteras facilitan el asesoramiento a los clientes en términos de ahorro o inversión como si fuera un analista financiero experto.
Los servicios de inversión son en esencia lo más sencillo de vender online: no implican necesidad logística alguna. Esto facilita su implementación por parte de las fintech. El asesor financiero tradicional se verá obligado tarde o temprano a asumir las nuevas tecnologías como base para poder ejecutar su trabajo. Un gestor automatizado podría generar un nuevo concepto de inversión y de gestión de la misma. En cualquier caso, es el cliente el principal beneficiado de este cambio.

5. Criptomonedas

El blockchain ha generado nuevos paradigmas en el mundo financiero. Uno de ellos ha sido la disruptiva y novedosa alternativa a las monedas convencionales y al sistema actual de divisas: las criptomonedas. Este tipo de moneda, como el caso más popular Bitcoin aunque existen más, se deslocaliza para encontrar su ubicación a nivel global: ahora no pertenecen a ningún estado, se sustentan en un protocolo P2P que no implica la asistencia de intermediarios. Las fintech encajan a la perfección dentro de este protocolo en el que las transacciones se realizan directamente de persona a persona. De hecho, las fintech aportan la tecnología que permite sustentar estas monedas, permitiendo realizar transferencias de cualquier activo entre dos usuarios sin necesidad de compensaciones a intermediarios (o a intervenciones de una entidad central).

 

La era fintech

Una de las principales características de las fintech es su capacidad de democratizar el acceso a una importante cantidad de servicios financieros. En la banca tradicional siempre se ha percibido una menor transparencia y, por supuesto, una burocracia laberíntica en manos de expertos. Ahora las plataformas fintech acercan la oferta financiera a cualquier cliente poniendo especial hincapié en la usabilidad y la experiencia grata del usuario
Este hecho está obligando al banco tradicional a modificar sustancialmente sus procesos. Desde el año 2016, las direcciones de las entidades son conscientes de que tienen que adaptarse al cambio que generan las tecnologías digitales.
Sin embargo todas ellas se enfrentan al reto de la transformación digital, una premisa básica para poder mantener la línea de flotación del negocio a día de hoy. La experiencia del mercado nos ha enseñado que no importa el tamaño de la compañía, sino la velocidad y la capacidad para adaptarse a las nuevas tecnologías. No es la primera vez que vemos cómo organizaciones de envergadura mundial pierden toda su cuota de mercado por no ejecutar una transformación digital en el momento concreto. Un ejemplo clásico de este hecho es Kodak, el gigante de la fotografía que, a pesar inventar y patentar la fotografía digital, decidió esperar 10 años hasta ajustar su negocio al nuevo paradigma (perdiendo el tren del negocio digital en esta decisión). Esto es replicable, a día de hoy, a cualquier entidad bancaria. La única fórmula para evitarlo es la agilidad empresarial.
Aquellas organizaciones financieras que, a día de hoy, están siendo capaces de responder al cambio con agilidad percibirán que la competencia está creciendo de forma exponencial. Ahora Paypal, Amazon, Google, etc. están poniendo sobre la mesa propuestas disruptivas que componen servicios financieros innovadores. El think big se está transformando en be digital. Y cuando ese conocimiento no está en el core de una compañía, se ha de buscar un aliado de confianza que sea capaz de ayudar a esa entidad financiera en su transformación digital. La pregunta que ha de hacerse la banca tradicional es si prefiere que las fintech se conviertan en un acérrimo competidor o en un fiel aliado.
La tendencia que se está observando marca un cambio de la competencia directa a la colaboración, como buen contexto digital, buscando lo mejor de cada uno: la capacidad financiera y base de clientes de los bancos junto a la experiencia de usuario, nuevos canales y productos facilitados por las fintech. Pero, ¿qué exige el cambio?

 

Adaptarse y entender a un nuevo cliente
Las nuevas fintech tienen la virtud de adaptarse a la perfección a los nuevos segmentos de mercado, como las generaciones nativas digitales, los millenials, que llevan años entendiendo la vida vinculando su tiempo a las nuevas tecnologías. Las nuevas alternativas de financiación son una de las caras de la moneda de nuevos modelos laborales, como los freelances, que requieren pequeños servicios inmediatos muy diferentes a los del empleo tradicional.

Alianzas tecnológicas
El dinamismo es la premisa fundamental para poder sostener en el tiempo un negocio. No es fácil modificar una estructura ideológica y de negocio en pos del dinamismo, pero es necesario ser consciente de que la alianza con una tecnológica puede aportar una importante ventaja competitiva. Esta alianza debería tener un objetivo claro: gestionar y desarrollar nuevos recursos tecnológicos para poder crear un nuevo sistema.

Be water, my friend
Flexibilidad. No se puede concebir una transformación digital sin hacer gala de una capacidad de adaptación y de flexibilidad. De hecho, las entidades bancarias que han apostado por la disrupción de las fintech están dinamizando sus áreas a través de metodologías ágiles. Es una nueva cultura basada en el valor del conocimiento, en el feedback constante y en la capacidad de innovación.

 

El panorama actual en España es un adalid de transformación en muchos aspectos. Tras las fusiones bancarias de los últimos años, las entidades financieras se enfrentan a un escenario en el que familias y pymes (generadores de más de un 60% del empleo actual) no poseen poder de negociación. Es una importante desventaja competitiva que acaba desembocando en una insatisfacción con el banco. Las nuevas alternativas de financiación propiciadas por las nuevas tecnologías quedan en manos de las fintech. ¿Será capaz de adaptarse el sector financiero tradicional?

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