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Viernes, 22 Febrero 2019 14:38

Talento Colaborativo: la importancia de las personas frente a la tecnología

Financiaciones basadas en el crowdfunding, espacios de coworking, todo el conocimiento volcado en la wikipedia… El mundo que vivimos está lleno de ejemplos de éxito basados en la colaboración. Cuando al talento se le suma el ingrediente colaborativo se mejoran las competencias de las personas, las organizaciones mejoran su capacidad y, en definitiva, gana la sociedad. El talento colaborativo es el ADN de cualquier organización del futuro.

 Por Alfredo Zurdo, Head of Digital Change de Entelgy

 

Organizaciones 2.0

La revolución digital originada por Internet y las nuevas tecnologías ha hecho posible que se creen los nuevos entornos colaborativos. Estos proporcionan soluciones increíbles en la organización de las empresas, optimizando actividades derivadas de la creación, la comunicación y la gestión del conocimiento de las empresas. La tecnología es, en este caso, tan sólo el medio por el que discurre un nuevo concepto de trabajo y colaboración; el fin último es lograr objetivos de negocio, reduciendo tiempos y costes, factores que a la larga definen la esencia de una empresa y fomentan su competitividad.

Las estadísticas son arrolladoras. Según el estudio “Building a Culture of Learning: The Foundation of a Successful Organization” (de la Association for Talent Development), los empleados que trabajan en compañías de alto rendimiento hacen un uso cuatro veces mayor del denominado aprendizaje colaborativo. Para ello es necesario que se den las circunstancias apropiadas; pero éstas son cada vez más comunes. En un entorno cultivado en la transformación digital, se dan los canales de comunicación perfectos para que el conocimiento pueda fluir en diversas direcciones. Muchos directivos de grandes empresas, de hecho, están tratando de crear una cultura de trabajo que potencie el aprendizaje colaborativo. Éste facilita un sistema de interacciones perfectamente diseñado que induce influencia recíproca entre los integrantes de un equipo,. El objetivo es que el conocimiento de todos sea cada vez mayor.

La clave en este tema es lo que la tecnología puede hacer para que fluya el conocimiento humano. Un entorno colaborativo implica un diseño minucioso de espacios tecnológicos que permiten una comunicación expansiva; y, por supuesto, espacios de innovación centrados en resolver los principales problemas del negocio. Por ello, muchas organizaciones están disponiendo del Cloud como eje para acabar con los límites inherentes a la dependencia tecnológica.

La tecnología al servicio del conocimiento humano

El talento colaborativo es un cambio de mentalidad, tanto de la persona como del conjunto de una organización. No es un simple cambio tecnológico: es un cambio cultural. Las nuevas generaciones de millenials (nacidos después del año 2.000), los in-betweens (aquellas personas nacidas en medio del cambio tecnológico) o los young globalists (perfiles con visión global intercultural) se unen a los perfiles ya tradicionales de las empresas. La gran capacitación para llevar a cabo tareas entra, en muchas ocasiones, en conflicto con las estructuras anteriores. A pesar de la riqueza que aporta el nuevo conocimiento y la forma de entender el mundo, suele provocar incómodas tensiones organizativas.

Lo cierto es que en una empresa cada individuo tiene como fin cumplir una función, y es absolutamente imposible que ésta pueda llegar a buen puerto si el resto de personas no cumple con la suya. La comunicación es, por tanto, un pilar básico para desarrollar cualquier proyecto. La falta de colaboración, la privación de información o la escatimación de recursos puede estancar cualquier proyecto y convertir una empresa en un ente sin dinamismo.

El talento colaborativo se basa, de hecho, en cualidades humanas fundamentales. Además de la comunicación antes mencionada, la adecuación del mensaje al receptor al que queremos llegar, es muy importante. Una organización ha de trabajar virtudes como la empatía (fundamental para alcanzar eficiencia y entendimiento del otro), la motivación (para impulsar y ayudar a solucionar problemas) o el liderazgo (no en el sentido de “jefe”, sino de líder: una persona que se muestra como ejemplo a seguir).

 

10 motivos para fomentar el trabajo colaborativo

  1. Las personas muestran una mayor actividad cuando ésta procede de la proactividad. Es mucho más sencillo mantenerse activo, motivado y concentrado en un proyecto colaborativo que en un compartimento estanco. La satisfacción de las personas es el primer beneficio que encontramos cuando se trabaja en entornos colaborativos.
  2. Cuando el talento es compartido, es mucho más fácil retener el conocimiento. El know-how no reposa sobre un único punto, sino que se establece un sistema en red de conocimiento. Además, cumplir los objetivos no es un cometido individual, es una misión común, que siempre depende del trabajo y la cooperación de varias personas que comparten conocimientos y habilidades.
  3. El conocimiento exponencial que percibe un individuo en un entorno colaborativo de aprendizaje grupal incrementa la seguridad de la persona y del grupo. Esta autoestima laboral genera una proactividad única creando nuevos tipos de ideas: es la base de la innovación dentro de una organización.
  4. La adherencia del individuo hacia la marca, hace que el empresa refuerce sus pilares. A través de un clima laboral positivo donde las relaciones interpersonales se vuelven más directas y empáticas, se genera un clima laboral positivo. Éste hace que cada persona valore, respete y defienda el bien común: la empresa.
  5. La comunicación bidireccional e igualitaria define un mapa de talento idóneo, donde cada individuo es capaz de mostrar, conocer y respetar las fortalezas y las debilidades propias y del resto. Este mapa facilita la excelencia, permitiendo optimizar el desarrollo de soluciones en momentos concretos.
  6. El talento colaborativo se basa en la involucración de muchas personas para alcanzar un objetivo concreto. Al aumentar la cantidad de individuos que trabajan con un mismo fin, se distribuyen mejor los picos de trabajo.
  7. La eficiencia de los proyectos generados por una compañía son mucho mayores. Al poner sobre un terreno común el talento y el aprendizaje, los resultados se enriquecen sumando competencias, propuestas y perspectivas personales de cada individuo
  8. Una organización que se articula en torno a la colaboración aumenta el valor de su capital humano. Es un “must” básico en cualquier organización, ya que otorga una visión amplia del funcionamiento de todos los departamentos que forman una compañía (además del funcionamiento general de la misma).
  9. Una plantilla motivada es capaz de mostrar un mayor rendimiento, fundamental para que se optimicen los resultados de la organización.
  10. La colaboración es un fin en sí mismo. Es un bien común para todas las células que componen el organismo. Es importante romper las barreras de la zona de confort de cada departamento para convertir sus paredes en vasos comunicantes. La idea, el espacio óptimo para que se dé la comunicación o los medios utilizados para llevar a cabo un mismo fin son, en definitiva, el bien común. No se trata de sumar esfuerzos sino de crear redes de colaboración.

Google, un ejemplo de talento colaborativo

Desde su nacimiento, Google, el mayor representante de la Revolución Digital, ha fomentado y respetado que cualquier persona que forma parte de su organización pueda hacer nacer una gran idea. Sin duda, el gigante de Sillicon Valley tiene la base y la estructura tecnológica para facilitar que todos sus trabajadores contribuyan directamente con sus conocimientos. La cultura organizativa de Google valora la empatía como valor fundamental. En muchas ocasiones se valora tanto la individualidad de cada persona que permite que sus trabajadores utilicen el 20% de su tiempo laboral en el desarrollo de proyectos personales. Esto facilita la flexibilidad, la innovación y la disrupción. Al fin y al cabo es la compañía la que gana invirtiendo en ideas nuevas, evitando las limitaciones que puede imponer su papel de gestor.

Cuando se abren caminos y se conquista el futuro desde la primera línea de la vanguardia, se asume que los problemas y la solución de los mismos no están definidos. Google es, por tanto, una empresa dinámica, abierta a cambios y a errores; por esa razón la responsabilidad recae de forma compartida en todos los miembros del equipo. No es necesario tener un mismo jefe (o gestor) en todos los proyectos: dependerá del perfil, de las necesidades del problema y, sobre todo, de la capacidad de las personas que integran el equipo para resolver interacciones.

Muchas veces entendemos la tecnología como un fin, pero en el ámbito del talento colaborativo es el mayor error que se puede dar. La tecnología es un medio más para que el trabajo en colaboración pueda tener lugar. Cuando el liderazgo reposa en el equipo, se logran acuerdos y normas compartidas (al menos en su mayoría); se optimizan los recursos y los tiempos de los proyectos y, sobre todo, se crea un mundo más humano.

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