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Martes, 06 Marzo 2018 00:00

Claves para entender la importancia del Cloud computing

La historia de la informática no podría comprenderse sin la evolución en los soportes de almacenamiento de datos. Tarjetas perforadas, cintas magnéticas, disquetes… Lejos quedó aquella tecnología en la que ni siquiera se podía almacenar una canción en formato MP3. Y aunque parezcan más recientes, el CD, el DVD o incluso el Blu-ray ya tienen los días contados, ahora todo ha cambiado. Actualmente no es necesario preocuparse de si un ordenador tiene capacidad suficiente para almacenar información. Ni siquiera por el deterioro físico de los dispositivos: todo estará disponible en servicios como Dropbox, Drive o OneDrive, entre otros. Pero, ¿cómo es posible? Por una sencilla razón: gracias a la cloud technology.

Poco a poco hacemos más cosas directamente desde el navegador, como escuchar música, visitar redes sociales o incluso enviar correos. Las aplicaciones instaladas directamente en un disco duro, aunque siguen existiendo, cada vez están más relegadas a un segundo plano. De hecho, muchos dispositivos portátiles ya optan por incorporar discos duros de menor tamaño con mayor rapidez (llamados SSD). Las películas y las series ya no están amontonadas en tarrinas de discos repartidas por diferentes lugares de la casa, sino en un solo lugar gracias al cloud computing: Internet.

¿Qué es cloud computing?

La Wikipedia lo define como “un paradigma que permite ofrecer servicios de computación a través de una red, que usualmente es Internet”. Además, puede ser llamado de diferentes formas: servicios en la nube, informática en la nube, nube de cómputo, nube de conceptos o simplemente “la nube”. Del mismo modo que muchas casas ya no necesitan bombas para recibir agua ni generadores para obtener electricidad, los dispositivos electrónicos tampoco precisan tener almacenados todos los archivos a los que acceden.

De hecho, el gran informático John McCarthy, reconocido por su labor en el campo de la Inteligencia Artificial, ya sugirió en 1961 que “algún día la computación se organizará como un servicio público”, al igual que ocurre con los suministros del hogar.

Consumir algo en Internet es tan sencillo como acceder a ese “servicio” al que se refiere la definición de Wikipedia. Estos pueden ser Netflix, Spotify, YouTube… Es probable que, aún sin saber qué es el cloud computing, hayas terminado beneficiándote de sus ventajas. Mediante este modelo, parte de los archivos y programas se trasladan a un conjunto de servidores a los que se puede acceder de forma remota. Para ello solo basta con entrar a una página y registrarnos con nuestro nombre de usuario.

Todo lo que sucede en la nube es invisible para la mayoría de personas, que solo ven documentos y aplicaciones disponibles sin necesidad de nada más. Lo único de lo que deben preocuparse es de tener una conexión a internet con suficiente ancho de banda.

Desde el punto de vista doméstico, el cloud computing facilita nuevas herramientas para acceder a la información. Sin embargo, aporta mucho más que eso, especialmente cuando comprobamos con lo que sucede en otras áreas. Es el caso del campo empresarial, ya que con este modelo de negocio es el proveedor cloud quien pone a disposición el software, el equipo y todo lo necesario para desarrollar determinados servicios.

 

Breve repaso a la historia de la nube

Es complicado establecer un punto de partida para el cloud computing, ya que su nacimiento casi se encuentra ligado al de Internet. Por ello, el científico de la computación Herb Grosch ya mencionó en 1950 que el mundo podría funcionar con 15 centros de datos de gran tamaño y cientos de ordenadores conectados. Sentó así la base de las que, años después, pasarían a convertirse en las grandes corporativas multinacionales responsables del tráfico en la red.

Desde los años 60 se la nube se ha ido desarrollado por diferentes frentes. Pero a pesar de que la idea existía, no ocurría lo mismo con la tecnología: el ancho de banda era insuficiente. Para encontrar el primer atisbo real de cloud computing tal y como lo conocemos hoy día tendríamos que esperar a la entrada del año 2000, justo cuando Amazon empezó a modernizar sus centros de datos para ofrecer servicios cloud a clientes externos.

En 2006 apareció de forma oficial Amazon Web Services (AWS), siendo este un pionero en un campo al que poco después se uniría Microsoft Azure y Google Cloud Platform. De esta forma, particulares podían alquilar dichos equipos para ejecutar sus propias aplicaciones, algo que hicieron servicios tan reconocidos como Dropbox, Foursquare o HootSuite.

Google comenzó orientándose a la edición de textos en colaboración, algo que ahora nos parece corriente pero que por entonces era extraordinario. Google Spreadsheets nació en 2006, aunque de forma limitada y como versión beta. Habría que esperar un año para ver cómo muchas de las bondades presentadas en ese proyecto se transformaban en Google Docs.

Este evolucionaría aún más en 2012, cuando pasó a llamarse Drive. Fue entonces cuando introdujo una serie de cambios que definen gran parte de Internet tal como hoy día lo conocemos: mayor almacenamiento gratuito, capacidad de organizar archivos con el ordenador, respaldo automático… etc. Quedaba inaugurado un nuevo mercado: el de la nube.

Ventajas del cloud computing para los negocios

El desarrollo de una adecuada infraestructura en la nube aporta ciertas ventajas empresariales en el campo de la informática. La tecnología cloud computing no solo es adecuada para sociedades con un gran volumen de datos, también para pequeñas compañías que buscan desarrollar sus negocios. Algunos de los beneficios más destacados serían:

 

Almacenamiento externo. Es quizá la característica más conocida. No hay necesidad de poseer una gran capacidad para registrar la información, ya que toda se encuentran en servidores remotos.

 

Multidispositivo. Solo basta acceder al servidor para ver en tiempo real toda aquella información almacenada, independientemente de lugar y de si se hace con un smartphone, un portátil o una tablet.

 

Bajo coste. No hay que invertir en hardware, software, soporte ni licencias, ya que las empresas solo pagan por los servicios que disfrutan.

 

Rapidez. Al estar basado en la web, no es necesario descargar ninguna aplicación: todas las herramientas necesarias están en línea desde el primer momento.

 

Seguridad. Las empresas proveedoras están preparadas para hacer frente a cualquier posible amenaza. Son responsables de garantizar soluciones que muchos clientes no podrían abordar, como backups o copias de seguridad automáticas.

 

Mantenimiento. Las actualizaciones se realizan automáticamente, evitando que un departamento de informática tenga que revisar los equipos para acceder a la última tecnología.

Herramientas de Google cloud computing

La cloud computing ha tenido un gran impacto en la economía e innovación de los negocios en general. De todas las opciones disponibles, la de Google sobresale por ser una de las más asentadas en el mercado debido a su amplio rango de cobertura.

Como la propia multinacional estadounidense aclara en su blog, “Google lleva más de 18 años construyendo centros de datos y redes de comunicaciones” al que llegan “organizaciones de todo el mundo para utilizar servicios de colaboración, almacenamiento y procesado de datos, y todo tipo aplicaciones empresariales”.

Todos los servicios en la nube ofrecidos por la compañía pueden encontrarse en Google Cloud, una plataforma que reúne todas las apps de desarrollo web que hasta entonces ofrecía por separado. En lugar de emplear un hardware propio, se utiliza la nube de Google como única fuente para la gestión de datos.

Tanto Amazon como Microsoft tienen sus propias plataformas de cloud computing. Aun así, Google destaca por incorporar su tecnología machine learning a muchos productos que usamos en nuestro día a día, como Maps, Translator o Google Drive. Este último permite, además, utilizar un amplio paquete de ofimática con almacenamiento y copia de seguridad en la nube. Ellos mismos resumen su filosofía en pocas palabras: todos tus archivos listos, estés donde estés.

Tipos de servicios cloud computing

Mediante la cloud computing, las empresas pueden centrarse en lo que más importa y evitar tareas de mantenimiento o planificación. A medida que ha crecido la popularidad de este sistema, se han desarrollado modelos que varían según las necesidades del empresario. Estos services, como explican en Amazon, pueden ser tres:

 

Infraestructura como servicio (IaaS): el proveedor ofrece almacenamiento y proceso en bruto, siendo esta una opción para aquellas compañías que necesiten construir rápidamente su infraestructura en la Red pero añadir sus apps desde cero.

 

Plataforma como servicio (PaaS): con esta modalidad se elimina la necesidad de administrar aspectos como el hardware o los sistemas operativos. Asimismo, ofrece herramientas para facilitar la creación de aplicaciones, como bases de datos o entornos de programación.

 

Software como servicio (SaaS): es la más completa. En este sistema el usuario tiene disponible todas las herramientas para los procesos necesarios de su empresa. No hay que pensar en cómo se administra nada, solo en utilizar el software.

Cloud computing solutions de Entelgy

En un mundo digital necesitamos ser productivos desde cualquier lugar y a cualquier hora. No importa si estamos en una cafetería, en nuestra propia casa, en España o en EEUU: nada debe suponer una barrera.

Por eso, en Entelgy Digital analizamos las necesidades de cada cliente para brindar soluciones a medida. Apostamos por entornos colaborativos orientados a la eficiencia para dirigir los esfuerzos al lugar más adecuado. Ejemplo de ello es la Smart Infrastructure, que automatiza las tareas de administración en los negocios basados en cloud computing.

Al contar con el respaldo de nuestro partner Google podemos apoyarnos en su infraestructura y sistema de aprendizaje automático para elaborar un plan de actuación apropiado. Además, Compute Engine y los centros de datos de Google disponen de una red mundial de fibra óptica para garantizar el mejor procesamiento sin problemas de carga. Todo ello, con flexibilidad para crear una configuración personalizada según las metas específicas de cada empresario. Porque la transformación no es solo real, sino necesaria.

 

¿Te animas al cloud computing?

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