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Martes, 12 Junio 2018 00:00

5G, la próxima revolución digital

La llegada del smartphone ha causado cambios más profundos que la llegada del propio Internet, ha cambiado radicalmente la relación entre las personas y la tecnología. Las redes 3G y 4G han desempeñado un papel esencial para el desarrollo de esta transformación, pues han sido las encargadas de llevar más información que nunca a la palma de nuestra mano de forma instantánea. Con velocidades que, en muchos casos, superan las de las conexiones de cable que los usuarios tienen en casa, estas redes han proporcionado a los usuarios una velocidad de conexión antes inimaginable.

Sin embargo, es hora de seguir mirando hacia adelante y progresando. En Entelgy sabemos cuál es nuestra siguiente apuesta en lo referido a la transformación digital, el 5G. Mientras los últimos años se han caracterizado por aumentos de velocidad en las conexiones y en la calidad de servicios como vídeo e imágenes, estamos tocando techo en cuanto a velocidades celulares sobre 4G. A partir de ahora serán las redes 5G las encargadas de llevarnos a una nueva revolución de la que sólo conocemos una mínima parte.

Qué es el 5G

5G es un término comercial que hace alusión a la quinta generación de redes de telefonía móvil, una generación que tuvo su origen con el 1G o primera generación, es decir, las redes que nacieron con el lanzamiento en 1981 del sistema NMT 450 de Ericsson, con canales analógicos y frecuencia modulada. No es hasta una década después cuando aparece el 2G o segunda generación, con el GSM como gran protagonista y haciendo uso de frecuencias de 900 y 1800 MHz. Uno de los grandes hitos de esa época fue el nacimiento del SMS y del protocolo WAP, el predecesor del internet móvil. Antes de su aparición, a través del móvil sólo era posible la comunicación por voz.

Con el UMTS, 3G o tercera generación, el mercado se preparó para la aparición del consumo de datos masivo, con velocidades de conexión que aumentaban exponencialmente, trayendo consigo tecnologías como las videollamadas. Pese a que la subasta de frecuencias se hizo en el año 2000, hasta 2005 no comenzó la era 3G.

El 3G fue tan esperado en el sector que, en el suplemento Ariadna, de El Mundo, se hicieron eco de ella, situándose en el todavía lejano 2050. Afirmaban que “el desarrollo de modernos vehículos terrestres convencionales dotados con sistema de localización GPS y comunicación UMTS abrió la vía para la creación, allá por el 2020, de las primeras autopistas inteligentes, en las que el coche se desplazaba mediante piloto automático sin apoyo del conductor”. A día de hoy, podemos afirmar que el 3G no traerá esos avances en los próximos dos años, sino que esa responsabilidad recaerá sobre el 5G.

Es interesante ver cómo las predicciones de los expertos en el año 2000 ya nos acercaban mucho a lo que estamos a punto de lograr, aunque hayamos necesitado dos generaciones más en redes.

En ese tiempo, hemos tenido y tenemos las redes 4G que, desde el 2013 en España, nos han permitido alcanzar velocidades de hasta 1 Gbps, más altas incluso que la fibra óptica común. Las grandes capacidades de la cuarta generación posibilitan que redes sociales como Instagram, Twitter o Facebook se nutran de miles de publicaciones multimedia por segundo, para que los usuarios puedan conocerlas con esa misma frecuencia.

Latencia, la novedad principal del 5G

Desde Entelgy, apoyamos la incorporación del 5G por su novedad más relevante, la latencia. Dejando atrás la velocidad de conexión, protagonista en el 3G y en el 4G, el 5G abre paso a este nuevo factor diferenciador. La latencia consiste en el tiempo que transcurre entre que una orden se emite en un punto o dispositivo A, y se recibe en un punto o dispositivo B. Es ella la que hará posible que coches autónomos y ciudades inteligentes se comuniquen de forma segura e incluso más instantánea.

Telefónica mostró a la prensa en el MWC que es posible conducir un coche a muchos kilómetros de distancia sin que se salga de un circuito determinado, como si de un videojuego se tratara. Para lograr una solución de este tipo, y para otras como pueda ser una operación de cirugía a distancia, el 5G aporta la recepción de las órdenes sin retraso y posibilita a su vez el vídeo en 4K (y pronto 8K) para que el piloto o cirujano sepan con máxima precisión qué pasa al otro lado.

5G en España, una realidad próxima

A diferencia de lo que ocurrió con las anteriores generaciones, caracterizadas por llegar algo más tarde de lo esperado a nuestro país, con el 5G se espera un ritmo de instalación de antenas muy rápido, acompañado de la misma velocidad para llegar al usuario final. Según detalla el Gobierno en su Plan Nacional 5G, el despliegue comercial se producirá en 2020.

Para que las operadoras puedan ponerse manos a la obra, primero hace falta que dispongan de frecuencias sobre las que operar. En ese sentido, el Ministerio de Energía, Turismo y Agenda Digital ha convocado para julio la subasta de las frecuencias, que van desde los 3,6 hasta los 3,8 gigahercios (GHz), es decir, que se licitan 200 megahercios (MHz). Anteriormente, ya se subastaron otros 200 MHz, entre las frecuencias de 3,4 y 3,6 MHz.

La subasta de estas frecuencias, divididas en 40 bloques de 5 MHz, se realiza para la primera fase del 5G, con un coste total de 100 millones para los actores que acudan a ella. Sin embargo, al 5G le quedará mucho por avanzar, pues habrá bandas pensadas para obtener velocidades de vértigo en espacios abiertos o pequeños, con poca penetración en interiores, que irán desde los 24 GHz hasta los 100 GHz.

En España, para larga distancia y gran penetración, tal y como ahora usamos la banda de 800 MHz en 4G, en 5G se empleará la de 700 MHz, actualmente en uso por los canales de la TDT. Tal y como hubo que hacer con el dividendo digital, con el 5G los usuarios también deberán resintonizar televisores en el futuro, pues los canales cambiarán de frecuencia.

Con esa banda se conseguirá, como mínimo, una velocidad de bajada de 100 Mbps. Con las que hemos repasado entre 3,4 y 3,8 GHz, que será la más relevante para el coche autónomo y las smart cities, se llegará hasta 3 Gbps. Por último, quedaría una banda de 26 GHz, pensada para puntos de acceso cercanos, como aquellos situados en aeropuertos o estadios, y se alcanzarían velocidades de hasta 10 Gbps, es decir, 10 veces la velocidad de la fibra óptica más rápida para el público.

La cobertura inicial dependerá del despliegue que realicen las operadoras, pero algo muy novedoso es que el 5G permitirá que, de una manera fácil y económica, haya muchos más puntos de acceso. Se ha llegado a hablar incluso de que algunos smartphones podrían convertirse en repetidores de señal 5G para aquellos terminales que tenga alrededor. La saturación de las redes 5G también mejorará enormemente respecto a las redes 4G, lo que por un lado permitirá que las operadoras ofrezcan una mayor cantidad de datos o la misma cantidad que ahora pero a un coste menor. Por otra parte, permitirá que se abastezcan, sin necesidad de WiFi, los 12,5 dispositivos por persona que habrá en 2025.

5G, mucho más que redes para smartphones

La mayoría de redes móviles anteriores al 5G han servido para conectar, sobre todo, teléfonos móviles de todas las generaciones, pero eso va a cambiar. En sus etapas avanzadas, el 5G dará acceso a Internet a toda clase de dispositivos, incluso permitiendo la existencia en cualquier lugar de algunos que ahora permanecen conectados por cables, como las gafas avanzadas de realidad virtual y aumentada, así como de los siempre futuristas hologramas.

Dispositivos como la mayoría de componentes del Internet de las Cosas, que en la actualidad acceden a Internet con conexión WiFi, podrán liberarse. Muchas operadoras opinan que el 5G tendrá la capacidad suficiente para que desaparezcan las conexiones domésticas por cable, algo fundamental en países en desarrollo que no se pueden permitir grandes inversiones en cableado.

Será el espacio urbano, sin duda, donde veremos más transformaciones con el 5G. Hoy en día, los habitantes de muchas ciudades ya tienen acceso desde el terminal a mucha información en tiempo real de transporte o calidad del aire, pero no es nada comparado con lo que llegará con las ciudades inteligentes. Idealmente, hablamos de espacios en los que no existirán ni los semáforos ni los accidentes, pues una vez lleguen a ella los coches autónomos y exista una red urbana, todo el conocimiento será compartido. Se conocerán de antemano las intenciones de otros vehículos. Antes de que eso ocurra, el 5G puede ayudar a mejorar y aportar eficiencia a la distribución del tráfico. En el espacio rural, el 5G dotará  de mayor inteligencia y precisión a las técnicas empleadas en la la agricultura y la ganadería, lo que permitirá aumentar la productividad en las explotaciones agrícolas.

Quizá tardemos algo de tiempo en ver todo estos cambios materializarse, pero podremos empezar a experimentar los beneficios del 5G a partir de la segunda mitad del año próximo, momento en el que Huawei y otros fabricantes han anunciado que habrá móviles compatibles. Como ocurrió con el 4G, es probable que al principio no aporte demasiada novedad a la oferta existente, pero poder disfrutar del futuro antes de tiempo siempre tiene un factor mágico en tecnología.

Ventajas del 5G

Como hemos visto, la mayor ventaja del 5G sobre la anterior generación de redes será una reducción enorme de latencia, que permitirá alcanzar la espectacular cifra de 4 milisegundos en condiciones ideales, por 20 de las redes 4G LTE. También el rendimiento va a mejorar, tanto que, en condiciones ideales, cada nodo podrá suministrar 20 Gbps de bajada y 10 Gbps de subida. Podría ocurrir que, al dividir esas cantidades entre todos los dispositivos conectados, y al crecer tanto la cantidad de los mismos, la diferencia con el 4G no será tan grande como la cifra puede dar a entender.

Aun así, el 5G hará posible dar servicio hasta a 100 dispositivos por metro cuadrado, un escenario en el que las redes 4G colapsan irremediablemente. La eficiencia energética también aumentará hasta un 90%, por lo que podemos esperar mejores cifras de autonomía en nuestros smartphones, wearables y dispositivos domésticos. Los problemas que existieron en la adopción del 4G, cuyos primeros smartphones agotaban su batería en muy pocas horas, estarán solventados en la era del 5G.

Además de estas ventajas, el 5G abrirá posibilidades infinitas que aún desconocemos y que, como siempre, serán aprovechadas por empresas y personas líderes en innovación.

Entelgy Digital y el 5G

El 5G será clave para ayudar a la misión fundacional de Entelgy Digital, la transformación digital. Las nuevas redes tendrán un efecto transversal en la economía y las empresas, desde una pequeña y mediana empresa hasta una gran corporación inmersa en la Industria 4.0. Nuestro partner Google ha estado haciendo pruebas de transmisión de 5G, empleando  drones alimentados con energía solar. De esta forma, se convertían en antenas permanentes con las que posibilitar el acceso a Internet en cualquier zona, incluso en países desfavorecidos. Así genera oportunidades no sólo de transformación, sino de lograr ser “digital-first” sin necesidad de un proceso intermedio de transición.

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